martes, enero 25, 2005

Hoy, otro cuento.

-.-
De lejos la ví venir. Era una mancha amarilla que corría escalera abajo.

Cuando llegó a mí me dió un beso. ¡Estaba tán graciosa!, con aquellos rizos que su madre tanto se esmeraba en cuidar, y el vestido amarillo que le había regalado su abuela días atrás, cuando cumplió 6 años.

-Tía tía, mira lo que me mandó papá. - Y me enseñó una llave, plateada, con un grabado que recordaba al horror vacui del arte nazarí. - Llevaba tiempo pidiédole que me regalara algo especial.
-Es muy bonita. ¿Para qué es?- le dije sonriendo.
-Aun no lo sé; pero, a que es bonita?- dijo, y salió corriendo.

Al rato, dando un paseo por el jardín de la casa de mi hermano, reparé en una puerta, semioculta entre la vegetación. Entonces supe para qué era la llave.
-.-
A veces me pasa como a la niña de la llave: me dan cosas preciosas, valiosas; las contemplo, las guardo...pero al cabo del tiempo, las uso :P